Contemplar el cielo nocturno desde ciertas partes de Noruega es una experiencia inolvidable. Auroras boreales al margen, las luces de Hessdalen constituyen desde hace más de cincuenta años una atracción tan fascinante como misteriosa, habiendo dado pábulo a todo tipo de teorías (como la del ovni). La realidad, sin embargo, es que las luces parecen ser el resultado de la combustión de densas nubes de polvo químico originadas en el valle, rico en escandio.