Los científicos las han llamado hormigas Drácula y la razón es que para alimentarse chupan la sangre a sus crías durante su desarrollo. Este curioso comportamiento, llamado "canibalismo no destructivo" porque las larvas sobreviven a las mordidas, mantiene perplejos a los investigadores. La razón es que los adultos no pueden digerir alimentos sólidos, así que cazan para alimentar a las crías y luego chupan los líquidos corporales de éstas.