Un grupo de investigadores japoneses han descubierto que los gibones de manos blancas cantan ópera. ¡Sí, ópera, como suena! El canto de este gibón es único, una enérgica cadencia originada en la laringe que puede oírse a kilómetros de distancia y que requiere de una técnica vocal que al parecer sólo los profesionales de la ópera dominan. Es más, se ha descubierto asimismo que las parejas, para fortalecer su unión, entonan duetos cada mañana.
Los gibones de manos blancas, unos inesperados artistas
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Pedro Jarque Krebs