Se conoce desde hace tiempo que los osos llevan a cabo una especie de danza en la que aprietan enérgicamente la planta de sus extremidades contra el suelo… ¿Un mero entretenimiento de estos plantígrados? Nada de eso. La investigadora polaca Agnieszka Sergiel ha demostrado que este baile es un modo único de comunicación, a través del cual los osos segregan determinados compuestos químicos con los que transmiten información precisa sobre su ubicación e identidad, ya sea con fines de apareamiento o de advertencia a posibles rivales.
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Pedro Jarque Krebs