¿Habéis pensado lo afortunados que somos por poder rectificar nuestros pasos? No todos son tan afortunados, como los pobres canguros. Rápidos, pero algo como andar sobre sus pasos nunca lo experimentarán. Nunca caminarán hacia atrás sigilosamente cuando vean algo sospechoso; nunca darán un paso atrás para recoger algo o ver qué han pisado…una jugarreta. Siempre adelante, filosofía de canguro.
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Pedro Jarque Krebs