No deja de ser curioso el modo en que las hormigas tejedoras de África y Asia construyen sus nidos, ya que se sirven para ello de sus propias larvas, a las que dan golpecitos con la antena para que excreten hilos de seda con los que ir uniendo las hojas de los árboles que formarán el nido. Es evidente que la prohibición de la explotación laboral infantil aún no ha alcanzado al mundo de las hormigas.