El reino animal se rige por sus propias leyes y no es necesario que estas estén codificadas para que se apliquen de manera inflexible. La araña pavo real, por ejemplo, es un arácnido particularmente bello (por sus vistosos colores) y que seduce a las hembras con un voluntarioso baile. Claro que ya puede tomarse en serio la danza porque, en caso de no seducir a la hembra, esta lo devorará. Literalmente.