La cueva de Naica, en Chihuahua (México), está formada por inmensos cristales de selenita (yeso) de más de diez metros de largo. Su interior está a 50°C y casi al 100%HR, así que las visitas sin trajes refrigerados con hielo ni máscaras no pueden permanecer allí más 10 min por el riesgo de que se les encharquen los pulmones. Pero los afortunados trabajadores de la NASA, bien equipados, pueden disfrutar cada 20 min de una visita a la cámara fría, a tan solo 38°C. Estos trabajadores son científicos del equipo de la NASA liderado por Penélope Boston que estudia unos microbios prehistóricos hallados en la cueva.
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