Astaná, capital de Kazakstán, podría ser el escenario de cualquier historia de ciencia ficción. Una arquitectura para nada simple se eleva en sus calles para recordarnos que el futuro no es sino obra del pasado: un espectacular centro comercial con playa, una soberbia pirámide, una impactante iluminación nocturna en fabulosas fachadas, edificaciones únicas en el mundo. Unos asombrosos ingresos gracias al petróleo de la zona justifican la extraordinaria riqueza de esta ciudad.
Astaná en Kazakhstan, una ciudad tan rica como desconocida
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Fotografía: Kaleidoz